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Don Geraldo y el Laberinto Español

Es conocido el interés de la escuela británica de historiadores por la historia de la España contemporánea.  En las últimas décadas, un nutrido grupo de historiadores británicos ha dedicado sus horas de trabajo a satisfacer la demanda del público anglohablante por conocer los avatares de la reciente o no tan reciente Historia ibérica: baste citar a  Stanley G. Payne, Paul Preston, Raymond Carr, John Elliott, Henry Kamen, Hugh Thomas o Antony Beevor. Bien es verdad que esta tradición historiográfica no nace con la proliferación de obras al calor de la Guerra Civil española y sus orígenes y consecuencias, sino que ya en el Siglo XIX, a raíz de la decisiva participación inglesa en la Guerra de la Independencia española, surge una escuela de muy competentes  hispanistas británicos, entre los que cabe citar a Martin Hume, Henry B. Clarke o George F. White.

En todo caso, la más reciente oleada de aportaciones británicas a la historia española, impulsada en muchos casos por intereses del sector editorial, no es un fenómeno que haga precisamente felices a los historiadores españoles. En repetidas ocasiones, destacados investigadores patrios  se han quejado de la “invasión” británica de ese terreno intelectual presuntamente propio, y del supuesto “papanatismo” de los lectores españoles, que prefieren   leer  las entretenidas obras de los autores británicos, y desprecian los tostones academicistas que algunos historiadores locales son capaces de producir.

También es cierto que el interés de los historiadores británicos por España no es un fenómeno exclusivo y excepcional. La historiografía británica es tan rica que cuenta con especialistas en la historia de prácticamente todas las naciones y culturas relevantes del mundo. Si los españoles podemos citar a los autores que mencionábamos al comienzo, otro tanto -con su correspondiente plantel de expertos- les ocurre a los italianos, los franceses o los polacos: sea cual sea el país objeto de estudio,  habrá un puñado de historiadores británicos  ocupándose de él.

Ese grupo variopinto de estudiosos y divulgadores ingleses que se han ocupado de nuestra Historia en el siglo XX tiene un predecesor destacado en la figura de Gerald Brenan, probablemente uno de los británicos que mejor han conocido a España y a los españoles, hasta el punto de pasar gran parte de su vida y de venir a morir en nuestro suelo. Su trayectoria vital, que no cabe relatar aquí, constituye en sí misma un relato apasionante. Su obra más importante, El Laberinto Español, representó en su momento (1940) el primer intento de analizar con objetividad las fuerzas y los procesos que condujeron de forma aparentemente inexorable al monumental fracaso histórico que supuso la Guerra Civil española.

En su búsqueda de los orígenes de la Guerra Civil, y animado por el deseo de explicar a sus compatriotas un conflicto ciertamente difícil de entender, Brenan se remonta al último cuarto del siglo XIX y a la historia política de la Restauración, un régimen ciertamente hueco que desembocó, ya entrado el siglo siguiente, en la Dictadura de Primo de Rivera y la II República. No pretende Brenan un relato minucioso de los avatares políticos, aunque sí presta atención a cuestiones como la lucha entre los liberales y la iglesia, la cuestión catalana o el ejército.

A Brenan le interesan más las fuerzas subyacentes que dieron lugar a tensiones sociales insoportables, finalmente liberadas en el seísmo de la Guerra Civil. Así, la cuestión agraria, que hoy podemos contemplar como una cuestión marginal, ocupaba entonces el centro del escenario político. Brenan desgrana, región a región, cuestiones como la propiedad de la tierra, el reparto de las rentas agrícolas, o las difíciles relaciones entre jornaleros y latifundistas.

También resulta apasionante su recorrido por los grupos políticos. Algunos, como los anarquistas y los anarcosindicalistas, que hoy prácticamente han desaparecido, pero que en aquélla España de finales del XIX y principios del XX  desempeñaron un papel central. Sin olvidar a los carlistas y a los socialistas.

Finalmente el libro se lanza a un relato bien documentado de las vicisitudes de la II República, las Cortes constituyentes, el bienio negro y el surgimiento del fascismo español, y las bien conocidas tensiones subsiguientes que desembocaron en el golpe de Estado y la Guerra Civil. Sin duda, como análisis histórico, la obra de Brenan puede haber quedado superada por investigaciones posteriores, pero cuenta a su favor con la frescura de haber sido escrita a caballo de los acontecimientos; y también con el hecho de que transmite, por parte de su autor, un intenso amor hacia esa España y esos españoles sin duda difíciles de comprender, pero que acogieron a “Don Geraldo” con los brazos abiertos hasta el final de sus días.

Jaime Velasco

http://www.librosdehistoria.es/producto/el-laberinto-espanol-antecedentes-sociales-y-politicos-de-la-guerra-civil/

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